miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Qué esperas?

Controlar el fuego es uno de los rasgos humanos.
Y con el fuego la iluminación. O sea hacer llegar la luz a las cosas para poder verlas...
Y por analogía, también la luz interior.
Y en otra analogía, iluminar también es despertar, pasar de la modorra a la vigilia.
Por eso Buda se traduce como el iluminado o el despierto.

Las velas, candelas o bujías son un sistema milenario para lograr la iluminacion y cierto grado de calor. Consisten una matería combustible (tuétano, sebo, cera, parafina) que impregna otra, la mecha, que es inflamable. O sea que produce llama.

Sucede que la mecha con la combustión se va consumiendo o ennegreciendo de modo que la llama pierde vigor y luminosidad.




Cuando eso sucede basta con retirar esa parte quemada de la mecha para que la llama reviva y alcance mayor esplendor.

Las mechas también reciben el nombre de pábilos. Y retirar esa parte gastada se llamó despabilar o espabilar.

Con la riqueza de las analogías, en el lenguaje cotidiano a pesar de haber casi desaparecido el uso de las velas para iluminación, conservamos el sentido de espabilar o despabilar para designar el despertar y también el aumento de la inteligencia, de la agilida mental u otra capacidad.

Y el idioma reconoce dos opciones. Transitivo, hacer a otro espabilar, o intransitivo, despabilarse uno mismo.

¿A quién esperas?

Entonces

¿A qué esperas?   

miércoles, 19 de julio de 2017

Dinámica de la Carta Astral Natal

El uso de la Carta Astral Natal como mapa de ti mismo tiene una limitación. Es una foto fija, estática.

El reloj cosmico no se detiene. Y la persona que estudiamos en resonancia con ese inicio que es el mapa natal tampoco. Es un ser vivo que posee en su composición muchos ciclos combinados.

Igual que en La Tierra, en el cosmos hay muchos y diversos ciclos. Observamos que están misteriosamente correlacionados de un modo que consideramos natural. Los patrones que se encuentran en la naturaleza, fruto de siglos y milenios de adaptación a los ciclos cósmicos que los han forjado, nos revelan esas afinidades entre formaciones inorgánicas y los diversos organismos.

Es lo que los antiguos, grandes observadores de la naturaleza, denominaban signaturas. La nota característica de algo que refleja el influjo que lo ha formado.




Un símbolo puede ser convencional, o sea fruto de un convenio entre los que lo van a utilizar. Tu y yo podemos acordar que una pelota de tenis simboliza a El Sol en un determinado contexto de representación.
Una naranja, con su natural color anaranja, no sólo es un simbolo de El Sol sino que incorpora en su propia expresión cualidades solares. Así que cuando decimos que las naranjas tienen una regencia solar nos referimos a que tienen su signatura. Igual nos pasa con el girasol que en nuestra mente llega a ser icono del sol radiante.

En astrología existen un montón de técnicas para observar el dinamismo de una carta natal, es decir, estudiar y conocer la evolución del nacido en el momento para el que se hace el mapa celeste.
La más obvia son los llamados tránsitos: se traza la carta de un momento concreto (el actual por ejemplo) y se superpone con el natal. De esa interacción se estudian determinadas interacciones para ver que factores son más relevantes un periodo concreto.
Dentro de las cartas de tránsitos hay una específica. La revolución solar. Consiste en trazar la carta del momento exacto en el que El Sol vuelve a estar en la misma posición zodiacal exacta que en el momento del nacimiento. Es el mapa del momento exacto del cumpleaños, no respecto a la fecha del calendario (puede ser el día antes, el mismo o el siguiente) sino a la posición relativa de La Tierra y El Sol. Es por tanto el momento que finaliza la traslación terrestre, la vuelta a El Sol, y que da comienzo la nueva. Y en tanto en ese momento es tu inicio de año, se puede estudiar en él ciertas características del año en cuestión.

Como ya vimos en artículos anteriores, la astrología narra las vicisitudes del paso del tiempo para los individuos mediante una herramienta básica que es la analogía sustentada por la observación y el saber acumulado a través de los siglos y aplicado por quien hace la interpretación en el presente, en un arte fresco, que combina tradición, intuición y diálogo. Y como además contamos con la libertad, que en mayor o menor grado todos poseemos, podemos estudiar este espíritu de los tiempos que fijamos en los mapas celestes, con una cierta actitud de intervención.

Y del mismo modo que podemos elegir el momento de inicio de cualquier actividad con la intención de sintonizar con determinados "vientos" temporales propicios, también podemos elegir sino el cuándo cumplimos los años, si el dónde estamos, para generar una Carta de Revolución Solar que sintonice mejor con determinados aspectos simbólicos o frecuencias que demos prioridad.

No se asuste nadie con esto, pues está en la naturaleza humana el buscar o elegir los momentos propicios para realizar acciones de todo tipo. Desde el momento del lanzamiento de una campaña publicitaria o un cohete espacial, la firma de un contrato, la fecha de unas elecciones, la presentación de un evento y muchos más que seguro se te ocurren. Y con una actitud elemental de discernir para evitar factores adversos y aumentar los factores que se consideren favorables.

La diferencia estriba en que la astrología proporciona unos criterios objetivos y previsibles para hacerlo. Y esa es una motivación que ha favorecido en todas las culturas su estudio y aplicaciones practicas.

En la práctica de esta técnica de revolución solar, tomamos la revolución solar como momento de planificación del nuevo año que tenemos por delante en nuestro periplo de pasajeros del planeta en torno a la estrella que nos nutre.

En el taller eminentemente práctico tomaremos la carta natal de cada uno de los participantes, la revolución solar en curso y la del próximo cumpleaños para emplear nuestras artes narrativas en la construcción del guión de nuestra expectativa personal, en la medida que de nosotros dependa.

jueves, 13 de julio de 2017

Democratización del reloj cósmico

El Cielo es un gran reloj con manecillas que se mueven marcando las horas del mundo.

Más allá de la discusión acerca del modo específico de como esa realidad y nuestra realidad humana están conectadas, las evidencias son indiscutibles.

Todas las culturas elaboradas que conocemos han desarrollado interés en esa correlación y este saber obtenido por la observación, el estudio y cualesquiera otros métodos, han dado lugar a las diversas astronomías y astrologías.




Pues hay en esta "ciencia" dos aspectos bien definidos.

De un lado la parte medidora, analítica, calculadora y matemática propiciada por la regularidad de los movimientos cósmicos. De ello se encarga la astronomía (nomos, norma, medida o regla) que estudia todo lo cuantificable, las cantidades.


De otro lado, las cualidades, lo cualitativo. Que a través de las narraciones y los mitos han captado o considerado como entes a los distintos elementos del cosmos. La propia Tierra, El Sol, La Luna, los planetas y las estrellas. Estableciendo métodos de comunicación con su estatuto de divinidades, bien mediante la adoración y el culto, bien mediante la interpretación de sus posiciones específicas, bien por castas de intermediarios que tradujeran este lenguaje de los dioses a la comprensión de los humanos mediante narraciones que hoy llamamos mitos. De ello se encarga la astrología, entendida como estudio o comprensión de los astros y sus movimientos.

Hoy en día, 2017, la astronomía es una gran ciencia que engloba muy diversas especialidades, con muchas aplicaciones técnicas e interacciones con otras ciencias.

Y hoy día, la astrología es atacada como pseudociencia, superstición y resto anacrónico del pasado. Cuando no, tildada directamente de superchería y práctica irracional de toda clase de timadores y aprovechados de la credulidad e ignorancia de los vulgares.

De hecho la astrología ha caído en desgracia por diversas razones, una de las importantes el hecho de haber sido una ciencia muy cercana al poder y los poderosos que eran los únicos que podían financiar y costear las numerosas horas de trabajo necesarias para los cálculos y dedicación de los expertos en ella. Mientras que el común de las gentes, que también tenían gran interés en la interpretación del lenguaje del cosmos para sus propios intereses, eran campo abonado para expertos menos cualificados y también de todo tipo de embaucadores.

Es lógico que eso pasara igual que con los expertos en la salud y en otros campos del conocimiento y la cultura. Aunque puede haber excepciones, es fácil comprender que los más cualificados sirvieran a los poderosos, fueran pintores, matemáticos, médicos, filósofos o científicos.

Así se puede entender que el sistema escolar medieval tuviera a la astrología como asignatura esencial a la vez que las leyes perseguían a otros que se decían astrólogos y adivinos.
Siendo a partir de 1600 que a los astrónomos de la corte real británica se les prohíbe la realización de cartas astrales (horóscopos, mirar la hora) y eso marca la caída en desgracia de la ciencia que deja estudiar los aspectos de correlación del cosmos con el hombre y se dedica solamente a las cuestiones objetivas y cuantitativas.

Esta deshumanización de la ciencia comienza a restaurarse con el nacimiento de la psicología y otras disciplinas que se interesan no sólo por lo medible visible sino también por lo subjetivo, lo intangible y lo significativo. Dando paso a un cierto humanismo que compensara la racionalización excesivamente fría y distante.
 
Actualmente y tras el resurgir de la práctica astrológica, aún está carente de un nivel académico homologable y homogéneo en la comunidad internacional. Sin embargo son muchas las personas que, gracias a la simplificación de las tareas necesarias para elaborar una carta astral, se han dedicado a adquirir conocimientos y experiencias poniendo astrología de buena calidad al alcance de muchas personas en la mayor democratización de este arte de la que se tenga noticia.

Al igual que pasa con disciplinas artísticas o culturales cuya realización es más asequible para las masas que nunca. Eso no ha conllevado la desaparición de los embaucadores y demás usos fraudulentos tan inherentes a la naturaleza humana como cualquier otra muestra de corrupción y engaño.

Hacer la criba y seleccionar a alguien de confianza que ayude a entender el lenguaje cósmico es de tanta ayuda que merece hacer este esfuerzo.

Porque la astrología entronca con las capas más sutiles del ser humano, con su pertenencia humilde a un universo magnífico del que no podemos dejar de ser parte minúscula. Algo que nos asombra y aterra. Este aspecto terrible de la grandeza cósmica choca con la paradoja de nuestra conciencia de ella. Una conciencia curiosa que busca entender el orden dentro del aparente caos y que nos lleva a preguntarnos por esas pautas de regularidad que el cosmos tiene.

Algo nos dice que la incertidumbre que tanta ansiedad genera, puede ser calmada mediante el estudio y la comprensión de la danza cósmica, de esa bella proporción que vemos arriba en los cielos y que también nos alcanza en cualquier rincón dónde la naturaleza se  manifiesta. Sea en forma vegetal, animal o inorgánica.

Una especie de ritmo musical que las almas sensibles han captado en todas las generaciones. Por eso la astrología, incluso en los tiempos más oscuros, ha sido refugio y nutrición para quienes saben que lo esencial es invisible a los ojos, como dijo el autor de El Principito.

Cuando miramos las estrellas vemos luces que se emitieron hace millones de años. ¿Cuántas reflexiones nos hacemos observándolas? ¿Qué resuena en nuestro interior ante la inmensidad del espacio y el tiempo? ¿Qué podemos decir y escuchar al respecto?

Quizás la mejor actitud ahora sea compartir nuestros estudios, esfuerzos e intuiciones acerca del lenguaje cósmico, y acerca de nuestras experiencias internas, con la alegría de quien comparte su gozo con la belleza, con la poesía y con el arte. Pues en esencia el lenguaje cósmico es simbólico y narrativo. Así pues vivámoslo como un arte narrativo que nos sirva para ser guionistas, más exactamente co-guionistas, de nuestra experiencia vital, aprovechando la herencia recibida de siglos y culturas pasadas, actualizada con los más modernas tecnologías.

Esto nos ofrece la astrología, un modo de integración en la gran obra universal de la cual somos parte, consecuencia, fruto y germen de su continuidad.

La Carta Astral Natal es un plano de ti mismo

Hay una metáfora muy sugerente acerca de las aplicaciones de la interpretación del Mapa Celeste de tu nacimiento.

Eres el dueño de la casa, o al menos el inquilino. Eres el experto en ella.
Yo tengo los planos. Y te los puedo enseñar, contarte lo que veo en ellos y también ayudarte a que tu los conozcas y puedas interpretarlos.
Quizá encontremos una habitación que no usas muy a menudo. Una ventana tapada por un mueble. Una toma de electricidad que no sabías que estaba allí. Y otras muchas cosas...
En fin, del diálogo entre nosotros yo aprenderé la forma en que se vive realmente algo que sólo conozco en planos. Incluso que el plano es incorrecto en determinadas previsiones o cálculos, que la práctica demuestra no son exactos.
Y tú puedes aprender muchas cosas que te ayuden a ser más feliz en tu vivienda habitual...

Sucede que, como la vida es continuo cambio, también yo tengo que ver como el tiempo afecta a los planos originales. Y tú también eres consciente que tu casa y lo que haces en ella, también ha cambiado. Así que seguimos el proceso para ponernos al día de la situación... y hasta podemos dar un paso más evaluando hacia dónde pueden ir los cambios venideros.


¿Te apetece que le dediquemos un tiempo?

miércoles, 12 de julio de 2017

Carta Astral Natal. Esquema inicial para la interpretación.

Primero visión general. La distribución de planetas y luminarias por signos y casas. Las zonas vacías. Modelo general. Figuras de multiples aspectos. Steliums, polarizaciones, grandes cruces, gran trígono, cuadrados místicos, isósceles, T...
La distribución respecto a ejes: horizonte, meridiano local, eje de los nodos lunares.
La distribución por elementos, triplicidades y cuadruplicidades. Predominios y carencias.


Segundo. Nos fijamos en tres cosas que, en muchos casos, pueden llegar a ser el 60%: El signo ascendente y su Gobernador o planeta regente, el signo y casa solar y el signo y casa lunar. Relaciones entre ellos. Afinidades y conflictos.
Como complemento observamos la posición de el séquito real: Mercurio y Venus, nunca lejanos al Sol. Y también observamos La Luna respecto al Sol.

Tercero. El eje de los nodos lunares. Signos, casas y planetas implicados. Posicion de los regentes y aspectos.

Con estas tres cosas vistas de modo somero el mapa nos da una tonalidad básica.

Ahora delimitamos el tiempo. Posición de los planetas lentos. Encuadre generacional. Función dentro de la generación. Luego Júpiter y Saturno para cuestiones sociales. Relaciones entre planetas lentos y personales.

Es como mirar un cuadro a una cierta distancia e ir acercándose para observar determinados detalles sin perder de vista el conjunto.

Viendo la propia carta y la de los compañeros de taller tomamos conciencia de lo específico propio.

Además vamos construyendo la narración. Nuestro propio mito escrito en las estrellas...

Con los cuerpos celestes (luminarias y planetas) tenemos los verbos, las acciones. En los signos zodiacales tenemos adverbios, actitudes. En las casas locales, o sea las zonas de espacio respecto a horizonte y meridianos, tenemos las áreas y tiempos de expresión. Ejemplo. Mercurio (comunicar) en Sagitario (explicando, explorando) en casa XI (grupos, amigos). Frase: Alguien que le gusta trazar mapas para los amigos.
...

miércoles, 7 de junio de 2017

Día de la Humana Fraternidad

El arquetipo de Géminis abarca la interacción con lo cercano, la inteligencia, la palabra, la agilidad mental, el juego con las palabras, el aleteo de la mariposa. La misma mariposa que era considerada simbolo del conocimiento en la antigua grecia. En el desarrollo humano corresponde a la adqusición del lenguaje en la infancia. Lo que ahora se llama destreza en lectoescritura. El desubrimiento del otro inmediato que no soy yo aunque aún no lo sé ni me preocupa mucho... el hermano, el vecino, el compañero de pupitre o de transporte escolar. El primo, el compañero de juegos...

La imagen tradicional del mito son dos hermanos. La hermandad es la relación establecida por el hecho de tener los mismos padres. Así pues, en cierto sentido todos somos hermanos, de una hermandad universal. Ese es el polo sagitariano, opuesto al geminiano, que nos abre a los horizontes lejanos del peregrino que descubre en su camino que todos somos hijos del mismo Ser y por tanto todos hermanos...

En el nivel interno, esos hermanos son los dos potenciales generos que todos tenemos como herencia potencial y que también experimentamos en diversos modos estructurados en torno al juego de los opuestos polarizados o coordinados: ojos, oidos, narices, extremidades... Tenemos un montón de órganos dobles que nos introducen en la experiencia y posibilidad maravillosa que ello genera. Desde el pensamiento bi-cameral, el sonido estereofónico, la visión tridimimensional, los brazos en pinza o el desplazamiento alternando el apoyo en las piernas. Debemos la mayor parte de las habilidades de nuestra especie a la capacidad de contrastar informaciones casi gemelas y construir a partir de ellas un sentido de orientación multidimensional...

El plenilunio de Géminis es el tercero que sucede en la primavera boreal. 

El primero, con El Sol en Aries y La Luna en Libra, está asociado a la pascua judía y cristiana, el comienzo del calendario litúrgico de armonización entre la vibración lunar y la solar mediante la cruda exposición del impulso manifestador y su diálogo con la existencia del otro. 



En la dialéctica judía la pesaj conmemora la noche del exterminio que dio lugar a la liberación colectiva del sometimiento en Egipto. Simbólicamente se renuncia a las levaduras, a lo que hacía continuidad cotidiana en el hogar, pues se emprende un viaje que exige el desprendimiento de los apegos anteriores. 



Gustavo Doré - La Resurrección
En la pascua cristiana se conmemora el descenso voluntario a la muerte necesaria y un nuevo modo de ser a partir del sacro oficio de servir a los demás: la resurrección. Resurgere es volver a levantarse, es por tanto la nueva vida que supera toda caída anterior.





En el esoterismo es también la fecundación del cuerpo solar que nacerá nueve meses después en el solsticio de invierno boreal. La encarnación del Logos expresada en tantos mitos de héroes solares y que en nuestro eón denominamos navidad.




El segundo, con El Sol en Tauro y la Luna en Escorpio, está asociado con la conmemoración que el budismo llama wesak o vaisaka. El día de Buda. Aquí la armonización entre la vibración solar del apego taurino y el desapego escorpiónico es obvia a través de la vida y enseñanzas de Buda, de quien se dice que nació, se iluminó y murió en días de esta oposición solilunar. Buda como humano simple pero esforzado, describe la tenacidad en la búsqueda del origen del sufrimiento que él identifica en el apego; el camino para la liberación a través de ocho aspectos de la nobleza y la entrega perpetua del tesoro obtenido renunciando a su disfrute particular en beneficio de todos los seres.


En el esoterismo es uno de los ejes de La Esfinge (el otro es Leo/Acuario) que conforma los dos pilares esenciales en relación al mundo material: la ilusión de toda percepción y la necesaria acción concreta en el servicio a los demás mediante el cual expresamos quién somos.


El tercero, con El Sol en Géminis y La Luna en Sagitario, que ahora celebramos, es el día de la Humanidad. Algunos grupos lo nombran de El Cristo, del Servicio o de la Buena Voluntad. En esencia es la armonización de la vibración solar de la individualización expresiva con la comprensión global. El peregrino que hace grandes mapas con los pequeños mapas cotidianos. El individuo que amplia su filiación aislada a través de sus hermanos y hermanas, de todos sus primos y compañeros coetáneos para abrirse a su pertenencia la especie, a la gran cadena del Ser y la Vida.






Esta labor de integración que se ofrece ahora se aplica en el exterior desdibujando las diferencias menores frente a todo lo común; aprendiendo que la comunicación que en Babel condujo a la maldición del no entendimiento y de la impotencia consiguiente para obtener resultados, puede ser superada mediante el aprendizaje de diversos idiomas, la traducción, la comprensión y verificación de lo compartido. Porque los individuos de una especie tienen más en común de lo que les diferencia. 

Eso en el exterior.


Y hacia el interior mediante la comprensión de que esas diferencias que te hacen único, especial y singular;  contienen en sí el germen de todo lo que careces. Comenzando con lo más obvio: el género. Pues si genitalmente has sido orientado para una determinada función en tu esencia conservas la potencialidad de la totalidad. Pues el género, tal como expresa el símbolo del yin yang y la historia de Inzanami e Inzanagi, el de Fu Xi y el de tantos otras parejas de dioses/hermanos, es una polarización de la naturaleza esencial para el dinamismo, para la relación y la creación. Esencial en la estructura física de todo el universo del cual somos parte participante, parte resultante y parte creadora.


Me propongo en esta Luna Llena el diálogo, la dialéctica, interna y externa, hablando y escuchando, conmigo mismo y contigo, con la oscuridad y la luz, con todo lo que sea que se exprese, para atisbar siquiera sea por un momento, ese Todo que me hace, que te hace, que nos hace, y que hacemos. Cuento contigo. Estés dónde estés.


Celebramos haciendo tertulia e Hanuman Yoga Estudio, de Gijón, donde hablaremos en torno al tema del género y la polaridad. ¿Lo femenino y lo masculino están condenados al conflicto o pueden cooperar?
Ya que en nosotros mismos también tenemos esa polaridad, ¿cómo lo experimentamos? ¿podemos aspirar a ser el andrógino de los mitos? ¿las tensiones sociales entre masculinidad y feminidad reflejan las tensiones individuales o viceversa?

Si te interesa asistir visita mi FB, la página de este blog o manda privado.





sábado, 27 de mayo de 2017

El misterio del andrógino



El andrógino es símbolo usado en la sabiduría perenne para indicar la doble naturaleza que habita en todos y que todos estamos llamados a integrar.
En cierto libro llamado El Kybalion, se describe con certeza la diferencia entre dos principios esenciales, el de polaridad y el de generación

El cuarto principio llamado Polaridad, nos recuerda que las oposiciones sólo son en grado pero no en esencia y que los polos sirven y expresan modos diversos de expresar una dimensión determinada pero cuya naturaleza es compartida. Es muy claro que frío y calor, siendo en apariencia opuestos, comparten ser ambos expresión de la temperatura.

El séptimo principio llamado Género, nos recuerda que los polos cumplen una función universal que permite la replicación de la vida en diversos modos y estrategias mediante la encarnación en lo denominado yin/yang, masculino/femenino o, en el plano genital, macho y hembra. 

Comprender esta universalidad y también la no identificación entre polos y géneros. La simplificación que llamamos coloquialmente maniqueísmo (cuyo profundo sentido se ha vulgarizado) se traduce en una visión extremista e irreconciliable que percibe y describe un mundo en blanco y negro.
Sobra decir cuanto cambia la existencia cuando se pasa al manejo de los matices, de la infinita gama de grises que se despliega en el juego de interacción entre claro y oscuro. Y ya sonará a fantasía la capacidad de percibir y expresar un mundo colorido, brillantemente tamizado de matices sutiles, de flores y penachos, de plumas y arcoíris que tan gloriosamente muestra la generosa Natura.
 


La neomenia (luna nueva) de Géminis de 2017 ha tenido lugar el día 24 de mayo a las 19:48 UT.
En ese momento La Luna y El Sol juntos en 4º 46´ de Géminis dieron comienzo a la nueva fase del ciclo anual.


Siendo este el momento exacto, sin embargo desde el punto de vista de la magia tradicional, no se recomienda ese instante para comenzar los trabajos de "siembra", sino a partir de la segunda tarde siguiente, momento en el que ya puede ser visible, si las condiciones climáticas lo permiten, el primer hilo de luz solar reflejado en el satélite terrestre.

El mapa celeste de ese momento ya tiene cambios significativos...
La luna forma el primer semisextil con El Sol, es decir ya está a 30 grados zodiacales. Es decir, ya ha recorrido 1/12 del ciclo



Así tenemos dos momentos diferentes. Uno lo conocemos mediante el cálculo, el conocimiento abstracto, la suposición de la regularidad de los ciclos cósmicos. Es por tanto un conocimiento teórico.
El otro parte de la observación directa, visual, sensorial. Es por tanto una experiencia.

También podemos verlo como un momento inconsciente (no visible) y un momento consciente (visible). Esto queda patente en la Luna Llena que al ser totalmente visible (consciente) se elige la noche de mayor cercanía al momento astronómico exacto para los trabajos mágicos. También es cierto que no son trabajos de siembra, de comienzos, sino de toma de conciencia de la dualidad, de sociabilidad, generación o resolución de conflictos.

Hay varios modos de efectuar la siembra y muchos métodos mágicos para potenciar tal acción. En la medida en que no todo el mundo tiene la formación ni la capacidad para el trabajo mágico, no entraré ahora en consideraciones al respecto.

Sin embargo creo asequible para muchas personas una tarea tan simple como la sintonización. Algo que culturalmente todos los conocemos y realizamos sin mayores reparos morales o conflictos de creencias. Con el comienzo del año civil sintonizamos con la energía limpia y clara de los comienzos y realizamos propósitos que encarrilen nuestras vidas en el tiempo que nace.
Cuando veas ese primer hilo de luz solar iluminando la luna del atardecer haciendo una figura de paréntesis final ) a modo de gigante emoticono sonriente, sabe que es tiempo de inicio, de renovación de rumbo, para reorientar tus actos hacia un objetivo por venir, hacia un puerto deseado. Siente la alegría del viento en popa para desplegar tus velas y surcar las aguas del futuro con confianza y la mejor de tus aspiraciones.
Esta analogía puedes aplicarla en el modo que sientas mas asequible y que seguramente reconocerás en tus experiencias cotidianas.

Reservamos la siembra deliberada y más elaborada para quienes se sientan llamados a trabajos de mayor implicación y compromiso. Para quienes confíen más en el inconsciente y su importancia para vivir enfrentados a los condicionamientos y los miedos que sujetan las paredes de la cárcel cultural en la que somos criados...

Cada uno a su modo participe en el kairós, el tiempo oportuno que El Sol en Géminis alumbra para danzar en hermandad con las polaridades y géneros que nos habitan y en las que habitamos.

viernes, 30 de diciembre de 2016

La Puerta de los Dioses

Cuando dos planos se intersectan generan una línea.


La intersección de tres planos definen un punto cero.

Con centro en ese punto generamos una esfera de radio unidad.

Esta invocación del centro esférico es una construcción geométrica de indudable valor para disponer de un modelo simplificado con el que construir analogías con el mundo real.

Si tomamos la intersección inicial de la primera línea como una vía de entrada a la esfera y la denominamos nodo, nudo o puerta, ya tenemos la analogía que buscamos.

Sí la esfera simboliza La Tierra, un plano es el del Ecuador terrestre y el otro el la Eclíptica (plano de traslación de nuestra nave Tierra en torno a El Sol), aunque en este caso no son perpendiculares, sino que tienen un ángulo de poco más de 23º, ya tenemos definidos cuatro puntos clave.

Los dos de entrada y salida de la línea  respecto a la esfera, serán los correspondientes a los equinoccios, y los dos de máxima distancia al plano ecuatorial, serán los solsticios.





Desde la perspectiva terrestre del hemisferio convencionalmente llamado Norte, cada cultura ha denominado a esos cuatro puntos de un modo singular. Puerta, pórtico o portal son expresiones muy adecuadas. También vado, ventana o cualquier otra expresión que aluda a un paso entre ámbitos diferentes, al igual que sus correspondientes ordinarios de la naturaleza o la arquitectura.




Y los momentos en que El Sol está en alguno de ellos son vistos, con bastante acierto, como visitas de La Luz, como pasos franqueables entre el mundo local y el vasto cosmos. De ahí que macrocosmos y microcosmos no son realidades excluyentes sino conectadas. Y aunque nuestra experiencia peculiar como residentes del mundo local, abstraidos con la hipnótica demanda de la realidad cotidiana, sea responder a las exigencias del entorno, en esos momentos es el macrocosmos el que se hace notorio en nosotros.

Ventanas de oportunidad para que nuestra dimensión extra-terrestre sea percibida y experimentada.




Y precisamente por esta universalidad de la experiencia, todas las culturas y civilizaciones han elaborado procedimientos rituales para participar de estos acontecimientos.

Algo que nos caracteriza como especie, es nuestra respuesta organizada a los acontecimientos cósmicos.

Otra característica de la vida humana es el uso de la polaridad para dotar de significado a nuestra existencia. Siendo la polaridad algo natural, la vida se sirve de ella para existir.

Ese es el pequeño secreto que albergamos todos en nuestro interior. Y no es una frase poética.

El corazón nace como un mecanismo primario de intercambio eléctrico entre sustancias simples que, a partir de unas diferencias de potencial eléctrico, se convierten en descargas generadoras de algo que acabamos por olvidar: el incesante latido que nos permite vivir en estos frágiles cuerpos.

Tomado del blog de Clarisa Angulo


Y del latido, el movimiento. Y del movimiento, la conciencia. Y de la conciencia, la aticipación y el recuerdo, desplazamientos virtuales en el eje temporal.

Y de la intersección entre pasado y futuro, la autoconciencia; función crítica, inasible y transitoria. Germen de la individualidad, del genio y del sufrimiento. Centro inestable y perverso que en su afán demandante de recursos origina el pecado del provecho, la tiranía de la autosuficiencia y la debilidad del parasitismo.

Nadie consideraría extraño que un cuerpo humano en la proximidad de un reactor nuclear se deteriore. Esa es la naturaleza del poder. No hay moral aquí, sino imperio de las leyes naturales.
Por ello reconocemos en todo poder no sólo su capacidad generadora y transformadora, sino también destructora.

Y por eso la vida se puede dar en La Tierra, más exactamente en la parte interior de su escudo protector del inmenso poder radiactivo de la estrella solar y de los otros millones de fuentes de radiación del universo. Pues la lección es evidente: al poder se le combate con el escudo de otro contrapoder. Olvidar esto es condena a la entropía.

Volvemos así a la polaridad, a la aparente oposición, que no es más que el juego natural de la circulación de la energía. Regla básica del universo. Energía vibrante que se ralentiza y espesa. Estratificación que genera mundos locales y transitorios en los que experimentar el juego de la energía que se materializa y de materia que se energetiza.

Y en este juego, aparición de las vidas como resistencias a la descomposición. Y con la existencia olvido de la vida que la originó.

Así pues, vastedad a nuestros lados, sobre nuestras cabezas y bajo nuestros pies. Vastedad en nuestro interior. Y vértigo, mucho vértigo ante la incertidumbre de la vida. De su capacidad para resistir el poder destructor de la radiación expansiva de la luz, de las diversas luces, visibles e invisibles.

Como solución, el olvido. La ausencia y el desprecio al todo. La concentración obsesiva en la recompensa del placer y en el gusto del instante. Nos volcamos en construir. Construimos con denuedo un universo local ordenado, predecible, categorizado y absorbente. Existimos y decimos que vivimos.

Genes usando cuerpos para desplazarse en el tiempo, para conservarse en especies que sobrevivan a toda costa.

Cuerpos usando genes para reproducirse, para reconstruir vehículos biológicos que luchen contra las volubilidades del entorno y la degradación a que los somete las agresiones del tiempo.

Tomado de sustainable pulse


Y asociaciones de cuerpos depredadores que no cesan de devorar para subsistir contra las inclemencias.

Familias, clanes, tribus, civilizaciones... hay que explorar cualquier sistema que permite mantener encendida la antorcha, que permita seguir avanzando en el camino viajero de guerrear contra la aniquilación.



Y de ahí los ritos, la expresión de una voluntad de cohesión transindividual que nos recuerde nuestra pertenencia a un holon mayor. Que nos recuerde que nuestro planeta no lo es todo, sino parte de un sistema que, si no nos destruye, nos hará mas fuertes.

Y en las cuatro puertas rendimos tributo a esa pertenencia. Y nombramos específicamente a la puerta del solsticio norte como Puerta de los Dioses, rememorando así las veces que la luz nos ha nutrido, las veces que el Verbo, el Logos Solar, se ha hecho carne, y ha habitado entre nosotros. Cada vez con un nombre y un cuerpo, con una anécdota y una biografía, pero siempre con el mismo espíritu. El Espíritu tamizado de la radiación cósmica que nos originó y que nos habita. Y en el que habitamos, pues nuestro ser es su Ser.




Y por eso, también celebramos la anticipación de su próxima encarnación. Cada vez más cercana por más que incierta.

Y también celebramos el paso por este portal, deseándonos mutuamente que se encarne en cada uno de los corazones, su lugar natural de residencia, para que desde allí manifieste su gloria.



Y cantamos y festejamos, nos agasajamos y convidamos, sofocando la frustración con la embriaguez del olvido. Expresamos así la polaridad de nuestro destino de especie, irrenunciable e inalcanzable, con la evidencia de nuestro destino particular de extinguirnos en brasas agonizantes.

Y nos contamos historias que los narradores ensalzan como vestales que mantienen llamas sagradas encendidas en los templos. Porque hemos hallado el modo de trasladar la luz al arte de narrar... pero esa es otra historia.